Un modelo de desarrollo para Chile. Columna de Isidora Cabezón, Coordinadora Economía Creativa Corfo


Desde la cultura y las artes pensar en la relevancia de nuestro sector es

relativamente fácil. Estamos de acuerdo en que aumenta la calidad de vida, el

pensamiento crítico, el encuentro social. La creatividad es quizás la gran

característica que nos ha permitido avanzar en nuestra cadena evolutiva.


Y cuando enfrentamos una crisis que cuestiona los principales aspectos de la

sociedad que hemos construido, esto cobra aún más sentido. La experiencia

artístico-creativa es espacio de encuentro y roce entre las personas.

Ello es aún más atractivo considerando también que es un sector que genera capital

humano especializado, apalanca inversión extranjera, es limpio, permite la movilidad

social, fortalece el turismo y potencia la imagen país. Las industrias creativas

habitan de forma dinámica el campo de la Economía Creativa y aún más; permiten

diversificar nuestra matriz productiva desde una economía extractiva a una

economía basada en la innovación y el conocimiento.


Todo esto desde Corfo lo hemos visto en el caso de Frutillar y su impacto en la

región. Lo que se inició como una gesta artística y de educación, transforma un

territorio en un espacio de acuerdos fértiles para el desarrollo de una economía

basada en la creatividad y el talento. Poner a la creatividad en el centro de la

estrategia permite dar un salto no menor; aplicando sus beneficios a otros sectores

productivos y aumentando de forma exponencial su impacto.

Por ello desde Corfo hemos impulsado un proyecto que busca hacer sinergia entre

la Economía Creativa y el Turismo en la Cuenca del Llanquihue, potenciando un

turismo sostenible y generador de desarrollo cultural, económico y social.

Pero lo que hay más de fondo, es un modelo que estamos observando e intentando

replicar en el resto de nuestro país; un territorio que desde su identidad levanta

cooperativamente un plan de desarrollo sostenible que incluye a sus comunidades,

el respeto a su entorno natural y una vocación productiva compatible con lo anterior.


En un contexto nacional donde la ciudadanía pide a gritos repensar nuestro modelo

de desarrollo, todo indica que este es un buen camino a seguir.

Que levante la mano ¿quién dijo yo?

Fundación PLADES Frutillar

Av. Bernardo Philippi 753, Frutillar, Región de los Lagos

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