Rio Revuelto. Columna de José Feuereisen, Director Área Sociocultural, Fundación PLADES


La agenda pública está revuelta; una de las realidades más crudas que ha quedado expuesta en este complejo año, es la de artistas y cultores que no han podido continuar su quehacer. Salas y teatros cerrados por largos meses, festivales que no ocurrieron, talleres que cierran… un panorama totalmente desolador. No pocas han sido las voces de alarma y denuncia de la precariedad del mundo de la cultura en nuestro país, pidiendo mejores políticas públicas que sostengan el patrimonio y las artes en Chile.


El lector que sabe que los pesos no alcanzan para todo y que, por tanto, hay que priorizar, se preguntará con suspicacia ¿por qué importa la cultura? El lector que participa de alguna manera de manifestaciones culturales, sabrá que los beneficios son tantos que no caben en una columna.


Uno de estos beneficios es hoy una innegable oportunidad estratégica para la sana convivencia de nuestras comunidades. Caminando hacia el desarrollo es inevitable que nos enfrentemos a problemáticas crecientemente complejas, hoy a la orden del día: inequidad, inmigración, conflictos étnicos, violencia de género, sólo por nombrar algunas de las problemáticas que copan titulares. Invertir en cultura es ponerle pesos a la manera de vivir juntos. ¿Cómo vivimos juntos huincas y peñis en un mismo territorio? ¿hombres y mujeres? ¿chilenos e inmigrantes? Esto no es menos importante en nuestro ecosistema regional: chilotes, huilliches, alemanes, campesinos criollos y una gran ola de migrantes que ha dejado la pandemia, todos convivimos en un territorio de pequeños y delicados micro equilibrios socioculturales. Invertir en cultura es desarrollar cohesión social, visibilizar y valorar nuestras diferencias, quererlas. Así de sencillo, así de intangible, así de necesario y urgente.


Las políticas culturales en Chile son precarias aún para los desafíos que enfrentamos, pero el rio está revuelto, y la cultura está atenta a ver cómo quedan los peces. En momentos en que los anuncios de campaña son estridentes y planeamos las bases del Chile de las próximas décadas, situar la cultura al centro, y no sólo como una dimensión complementaria de las políticas públicas, es un importante pilar para hacer que nuestra región y nuestro país avance hacia el desarrollo de comunidades sanas y sostenibles.