La Década de la Acción. Columna de Tomás Cortese, Director Ejecutivo Fundación PLADES Frutillar


En septiembre de 2015, los líderes mundiales adoptaron la agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), enfocada en la erradicación de la pobreza, protección de nuestro planeta y asegurar la prosperidad para todos a través del logro de 17 grandes objetivos y metas a cumplir con la mira puesta en el año 2030. A nueve años de ese horizonte, la ONU declara -con razón- que estamos viviendo en la “década de la acción”. Efectivamente, la ciencia indica que lo que hagamos o dejemos de hacer en estos años críticos probablemente va a determinar el curso de los próximos mil años sobre nuestro planeta.


En Chile estamos a días de dar la bienvenida a Alcaldes y concejales electos y sus equipos, en conjunto la forma de gobierno más descentralizada y cercana a las personas que tenemos. Dados nuestros ciclos electorales, y siendo posible que muchas autoridades apostarán a la reelección, tenemos que el cumplimiento de las metas de desarrollo sostenible estarán en las manos de un mismo conjunto de autoridades, durante prácticamente todos los años clave para intentar controlar no sólo los efectos del cambio climático, sino que liderar en tiempos de cambio económico y social que prometen generar gran disrupción en el bienestar de millones de personas, especialmente aquellas en condiciones más vulnerables.


Alcaldes y sus equipos se verán enfrentados cara a cara con demandas sociales urgentes. Es evidente que, frente a la magnitud de los desafíos, actuar por separado sólo nos alejará de lograr los objetivos. Es por ello que resulta tan destacable el gesto de los cuatro ediles electos en Puerto Octay, Frutillar, Llanquihue y Puerto Varas, quienes se han comprometido con revivir y potenciar la Asociación de Municipios de la Cuenca. Esta asociación de municipios contribuye de modo directo con el ODS 17, “Alianzas para lograr los objetivos” y debe contar con el apoyo transversal y desinteresado por parte de todos. Estamos frente a una oportunidad para generar una colaboración guiada por objetivos y metas claras, con gran transparencia y apertura no sólo hacia comunas vecinas, sino que al mundo, sin miedo a pedir ayuda para afrontar juntos los desafíos que vienen.