La colaboración al servicio del bien común. Columna de Karin Weil, Directora Fundación PLADES


En los últimos tiempos nuestra sociedad vive momentos cruciales, con crisis en los sistemas social, cultural y ambiental. Hemos habitado y convivido en un ecosistema de manera irresponsable, sin tomar conciencia que cada uno de nuestros actos afecta de manera directa o indirecta nuestro entorno.


El estado actual de las ciudades es un vivo ejemplo de nuestra tendencia al individualismo, la falta de colaboración y respeto colectivo. Sumemos que la crisis sanitaria por el coronavirus ha desnudado nuestro comportamiento, pero también el estado de los centros urbanos, mostrando cuáles se han comportado de forma más resiliente y cuales menos. Como ciudadanos y como parte de un ecosistema hemos sido partícipes y testigos de un cambio en el paisaje que habitamos. Son tiempos de reflexión, pérdidas, temor, cambios y nuevos hábitos. Este nuevo escenario invita a ser resilientes. Puede convertirse en oportunidad, esperanza y espacio para las generaciones que vienen y para la posibilidad de restauración de un ecosistema en el cual todos tenemos derechos y deberes hacia lo demás. El simple hecho de respirar detrás de una mascarilla, nos permite tomar conciencia de cada inspiración y suspiro que damos. Asimismo, el vernos obligados a trasmitir mucho más con la mirada y la intención de esta o a través de las pantallas y el lenguaje tecnológico. Detenernos, escuchar y observar nuestros actos, ralentizando el ritmo de la carrera que nos agota y agotó al planeta, pueden ayudar a ser más conscientes y desplegar nuestra capacidad empática y de colaboración. Podremos salir a las calles con la esperanza de volver a abrazarnos, mirarnos a los ojos y saber que en el interior de cada uno algo cambió. Así como dijo Howard Thurman: “Pregúntate qué te hace estar despierto en la vida y hazlo. Porque lo que el mundo necesita son seres despiertos ante la vida.”

Pensamos las ciudades como la plataforma o el escenario en el que nuestro actuar de cada día se desenvuelve. Por eso se hace cada vez más necesario entender las ciudades y su condición como parte de nuestras propias manifestaciones sociales, culturales y ambientales. La empatía y la colaboración pueden ser poderosas herramientas para desarrollar ciudades resilientes y responsables.

Fundación PLADES Frutillar

Av. Bernardo Philippi 753, Frutillar, Región de los Lagos

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