Futuro Post-Pandemia, cambios y oportunidades. Columna de Bernd Haller, Arq. y Director de Plades


Si pensamos que en algún momento este virus va ser historia, podemos comenzar a mirar hacia adelante y ver algo positivo de este momento que está remeciendo toda la vida humana en el planeta. La necesidad de mantener distancias nos mostró que muchos podemos trabajar desde la casa. Esto ha generado una situación que no existía desde antes de la revolución industrial, cuando era necesario trasladarse a las ciudades, donde están las fábricas generadoras de empleo. Antes de esto, la vida transcurría en o en la cercanía del hogar. Desde el momento del nacimiento, enfermedades y la muerte, los trabajos de generación y preservación de alimentos, ropa y comodidad climática, todo ocurría en torno al hogar. Con la revolución industrial comienza la necesidad de moverse muchas horas al día hacia el lugar de trabajo.


La pandemia nos hizo entender que esto no era necesariamente así. Muchos podemos trabajar de forma remota. Esto cambia la dinámica de todos los días, y se evidencia que las casas que habitamos y los espacios de la ciudad no estaban pensadas para esto. En países tan centralizados como Chile, esta situación va generar cambios a mediano y largo plazo. La decisión de dónde vivir ya no será definida sólo por la ubicación de la fuente laboral, si no que por otros factores: costo de la vida, educación de los hijos, cercanía de la familia, belleza o clima de una zona, o acceso al agua.


Cambios son oportunidades. El virus nos amenazó y nos hizo ver nuestras debilidades. Ahora es un buen momento para preguntarse qué queremos cambiar y cómo queremos vivir. Así surgen preguntas sobre cómo hacer la ciudad más adecuada a las posibles soluciones. Trabajar desde casa significa moverse menos, al tiempo abre una oportunidad para el barrio, la plaza y la vida familiar. La ciudad debe ser cada vez más caminable, y es necesario planificar su crecimiento y desarrollo. Como consecuencia de estos cambios, las ciudades lacustres van a crecer más rápido, lo que plantea la necesidad de planificar el espacio común desde una nueva perspectiva.


A partir del ejemplo de Fundación Plades Frutillar, muchas organizaciones de territorios lacustres se están coordinando para generar una visión que permita plantear soluciones a los cambios necesarios y posibles. Estamos ante una gran oportunidad