Claro como el agua. Columna de Fernando Coz, director ejecutivo Fundación Chile Lagos Limpios


Chile vive una severa crisis hídrica con una sequía histórica, no muy alejado de lo que ocurre en el resto del mundo, donde algunos hablan de que nos estamos secando. El cambio climático y sus consecuencias nos afecta a todos y todas de manera transversal y los lagos Nor-Patagónicos están siendo una de sus víctimas.


No obstante, hoy la mayor amenaza no proviene del cambio climático. Si bien es un desafío al cual debemos adaptarnos, somos nosotros mismos, las personas, quienes producto del crecimiento desmedido estamos afectando no solo la belleza sino el equilibrio mismo de los lagos.



Los lagos Nor-Patagónicos significan una fuente de agua estratégica para el desarrollo de Chile y Latinoamérica. Solo el Llanquihue podría cubrir todo el país con 20 cm de agua. Llegó el momento de protegerlos por medio de una planificación basada en la ciencia en la que interactúen lo económico con lo social y lo cultural. Si bien la ciencia es esencial para guiar el proceso, sólo funcionará si todos los actores tomamos conciencia y nos comprometemos a nivel personal, técnico y político.


Desde Chile Lagos Limpios tenemos esperanza porque creemos que estamos a tiempo de actuar y evitar catástrofes, pero para ello debemos generar un balance entre desarrollo y preservación del recurso, que traiga consigo una transformación cultural de las personas y las empresas, con la forma en que se desarrollan y habitan los lagos de Chile, sumando tecnología y ciencia para tener datos que realmente nos guíen en la toma de decisiones.


No inventemos la rueda, miremos a nuestro alrededor y aprendamos de aquellos que pasaron por esto años atrás. Aún estamos a tiempo. Un ejemplo de ello es California, EEUU, quienes han invertido en los últimos 20 años más de 2.500 millones de dólares para controlar la contaminación del Lago Tahoe, generada originalmente por una deficiente gestión territorial y hoy por más de 15 millones de turistas anuales.


Buscamos avanzar de manera colaborativa, con organismos nacionales e internacionales, y este 22 de febrero, desde Frutillar abriremos el debate a toda la comunidad para exponer los primeros resultados del Programa de Monitoreo y Modelación del Lago Llanquihue, a fin de concientizar y conversar sobre cómo cuidar los lagos y nuestra agua pero centralmente, nuestra calidad de vida.